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jueves, 20 de febrero de 2014

La desesperación del alma

Quería hablar, pero las palabras ya no le salían.
Quería llorar, pero sus lágrimas se habían secado.
Quería moverse, pero sus piernas ya no le respondían.

La verdadera desesperación es cuando nos damos cuenta que la angustia ya no puede estallar.

lunes, 11 de febrero de 2013

El insomne


Estaba desvelado. Su mente no podía parar. Entonces podía ver con claridad todas los restos de las angustias contenidas en interminables instantes cuya cantidad parecía infinita. Su memoria era un depósito de los pequeños infiernos que había padecido día a día, momento a momento, desde aquella temprana adolescencia.

sábado, 9 de febrero de 2013

La angustia


Por qué será que la angustia está en la mente, pero se siente en el cuerpo. Como si lo despedazaran.

Las muertes de Juan


Nunca pudo saberse bien. 
Ni interesa saber por qué no pudo saberse.
Ciertamente, Juan era un suicida en potencia.
El 29 de enero había escrito:
De pronto la vida se me fue transformando en un infierno. En un terrible infierno.
Este infierno en el que me debato. Infierno entre la soledad y el vacío. Desierto de extrañezas.
La vida puede sorprendernos con heridas nuevas. Heridas nuevas desgarrándose  sobre las antiguas. El alma duele y no podemos calmar ese insondable dolor.
El tema del suicidio sobrevuela mi cabeza y lentamente me va tomando la mente. Creo que es la mejor solución, o  la única, para finalizar con tanto dolor.
Estoy quebrado. Deberé tirarme de un piso alto. Para despedazarme del todo. Como a mis sueños. Como a mis recuerdos voraces asesinos.